
En 1944 el auge del movimiento sindical tenía su origen en la marcada inflación que se registraba y la super explotación de las masas tabajadoras que recibían salaries de miseria. Un obrero cortador de caña recibía 32 centavos de dólar por tonelada de caña cortada y alzada.
Mauricio Báez se destacó como líder sindical enla region Este, junto a Justino del Orbe, Nicolás Mercedes, Providencia viuda Lugo, Jorge De León, Manuel Cruz y Sergio Moreta en la dirección de la Federación Local de Trabajadores, que ya en 1946 agrupaba 34 gremios y tenía un periódico a través del cual difundían sus demandas, un instrumento importante de denuncias dirigido por Manuel Tuna, que primero se llamó “El Federado”, luego “El Obrero” y finalmente “El Trabajador”.
Las principales demandas obreras eran:
La agitación provocó movilizaciones obreras a finales de 1945 y una huelga de los ingenios el 7 de enero de 1946 que obligó al gobierno a intervenir como mediador entre obreros y dueños de ingenios y logró aumentos de salarios de 11, 20, 65 y hasta un 70 por ciento para obreros de las fábricas.
La huelga duró once días, pero después de los acuerdos logrados, el gobierno inició una represión brutal contra los líderes del movimiento sindical. Mauricio Báez tuvo que buscar asilo y el gobierno promulgó una ley restringiendo el derecho a uelga. Hubo despidos arbitrarios, repression military, asesinatos en los bateyes y exhibición de los cadaveres como método de terror.
Pero la lucha sindical ganó terreno y se extendió hasta la capital. Mauricio Báez, asilado en Venezuela aceptó una propuesta de Trujillo en la que se comprometía a respetar los derechos a la protesta y regresó al país.
El 14 de septiembre de 1946 fue el orador principal de la primera manifestación pública del Partido socialista Popular, y participó en otras manifestaciones exitosas, hasta que Trujillo decidió nuevamente reprimir toda señal de oposición y desató nuevamente las persecuciones.
Mauricio Báez pidió silo en la embajada de México y logró salir del país, pero en 1950, desapareció en la ciudad de La Habana, donde probablemente fue perseguido por el Servicio de Inteligencia Militar de Trujillo.