Testimonios de resistencia

Fragmentos de la carta de Juan Enrique Puigsubira Miniño (Johnny) a sus padres, don Enrique y doña Guillermina. (Manuscrita)

Juan Enrique Puigsubirá Miniño (a) Johnny.

Nacido en Santo Domingo. Era un joven intelectual, con 28 años de edad y autor de un completo y detallado diario de campaña. Fue hecho prisionero el 4 de julio. Dicen que mientras arengaba, ya afónico, la esencia de su lucha a una soldadesca acéfala, fue fusilado en Constanza. En su diario, Johnny, además de las narraciones de su valiente empresa, hacía consideraciones en lo político, en lo administrativo y revela una gran sensibilidad hacia los valores de su país, fe en la lucha, comprensión para el campesino que lo delataba, amor para su familia e inspiradas frases en su adversidad. Manifestaciones propias de espíritus hidalgos y refinados. Ramfis quedó muy impresionado con sus escritos. En sus últimos momentos le acompañaban el doctor Rafaelito Mella y Tony Rodríguez Bou.

New York
Abril 6, 1959

Mis queridos viejos,

Quiero hacerla breve, aunque la materia se presta a un tratamiento más extenso. Esta le será entregada por Julie en New York cuando lleguen aquí la próxima semana. Para entonces estaré bastante envuelto en la empresa de promover la caída de la Dictadura que nos aflige.

Yo sé que cuanto razonamiento emplee no será efectivo puesto que Uds. sustentan una posición diferente a la mía. No los culpo en esto, cada uno determina en su interior aquello por lo cual vale la pena vivir y nadie tiene derecho a interferir.

 Treinta años de terror y opresión han dejado una honda huella en el país y en Uds. también como ciudadanos de él. No puedo decir que la causa de la dictadura sean Uds. ni mucho menos, pero ciertamente no lo es nuestra puesto que la encontramos en el mundo al venir a él. La generación que nos precedió ha fallado a la República, que la Historia se encargue de juzgarla.

Ahora, que de esa actitud resignada, derrotista y poco honrosa, a querer transmitir el mismo legado a los hijos, pues media una gran distancia. Si los que me precedieron en la vida escogieron para ellos ese género de vida, Santo y bueno, pero yo ciertamente no lo quiero para mí ni para mis hijos.

Es por esta razón que he decidido embarcarme en esta empresa. Puede muy bien ser suicida, muy peligrosa, descabellada y quien sabe cuántos cobardes adjetivos, pero ciertamente es el camino del deber y la dignidad. Cuando lean ésta me encontraré en Cuba. De ahí en adelante no sé que destino me está reservado, pero ciertamente que he de participar activamente en derribar al tirano.

No quiero que se aflijan innecesariamente, nadie hubiera podido hacerme creer lo que estoy haciendo es injusto o egoísta. Si así fuera, ciertamente que este mundo está bien enfermo.

Todos tenemos que sacrificar algo si queremos merecer el disfrute de una vida futura honrosa y digna de ser transmitida a nuestros descendientes. 

Un abrazo fuerte para todos mis amigos a quienes no creo haber defraudado, para ellos me permito hacer una cita clásica y decir con Pericles: “La felicidad consiste en la libertad y la libertad en el valor”. A lo que agregaría, la vida sin dignidad y sin honor es una hiriente limosna.

Con todo el cariño, su hijo.

JOHNNY