Fragmentos del testamento emocional del Dr. Octavio Mejia-Ricart Guzman
Doctor Octavio Augusto Mejía-Ricart Guzmán

Vino por Estero Hondo, siendo tercer comandante de la embarcación Tínima. Nacido en Santo Domingo, se había graduado de Médico, con estudios realizados en Oxford, Inglaterra, y en Alemania. Catedrático en la Universidad de La Habana. Fue hecho prisionero el 22 de junio. El día 20 en El Papayo, había curado al mayor Anselmo Pilarte, de heridas en combate. Llevado a Santiago, amarrado, según foto existente, tenía grave herida de machete en la nuca además de un disparo en el hombro. Trasladado a San Isidro, donde moriría tras padecimientos. Antes de venir hizo testamento, consciente de su sacrificio.
Por cuanto cabe a mi exiguo patrimonio; lego a mi patria, a mi padre, a mi madre, a mis maestros y a mis hermanos, así como a todos los dominicanos, el pequeño acerbo de mis ideales y el agradecimiento por la educación recibida que hizo de mi pasaje por el mundo la más interesante aventura y el más delicado de los bellos jardines.
Dejo en especial mis ilusiones de soñador despierto y el testimonio de mis convicciones, a la juventud eterna, de hoy y de siempre que fue y será juzgada ilusa, atolondrada o loca por tratar de vivir según el patrón de perfección compuesto por sus ideales.
Mi corazón lo dejo al pueblo -a sus estratos más bajos-, a aquellos que sintieron el látigo del sol y la miseria y llevaron a cabo la cosecha para darme la oportunidad de estudiar. Para ellos querría haber vivido yo, porque yo creo que más fácil es morir por la Patria que vivir para ella.
Fragmentos de la carta-despedida del Dr. Octavio Mejía-Ricart a su novia Christine Malcoln
24 Marzo 1959
Debo ser consistente con mis creencias... Es posible que sea la más inadecuada, pero sí la más positiva oportunidad de hacer algo por mi país. Si, eventualmente, llegase a ganarme la confianza del pueblo, yo podría, aún fracasando el intento militar, hacer algo por la gente de mi país, en el caso muy eventual de sobrevivir en esta aventura...
Estoy actuando como “leader” de un pequeño grupo de intelectuales y hemos decidido que es valioso intentar lo que se puede hacer, aún dentro de las condiciones imperantes (Acción Revolucionaria Pro-Patria) aunque creemos en mejores formas de ayudar al país que morir casi sin producir el primer impacto serio por cambios profundos, pero ellos pudieran tener razón, nosotros podríamos plantear una mejor forma de hacer las cosas o preparar otro intento calculado más científicamente, como pensamos debe hacerse esta lucha...
Me resulta difícil creer que somos un pueblo sin esperanza ni futuro...